No deseo hacer un ensayo científico al respecto, solamente hacer una muy personal reflexión sobre lo que a la mayoría de nosotros nos llama la atención.
A veces pensamos en sexo, o algo relacionado con ello, finalmente nuestra sociedad ha sexualizado todo lo habido y por haber, desde los colores hasta la moda, los alimentos e incluso las revistas y los libros.
El sexo vende, se ha convertido en las primeras planas de muchos periodiquillos en la carta de presentación en la cual un ahermosa modelo en poca o nula ropa posa sonriente junto a un ahorcado, algún descuartizado o algún actór o actriz alcoholizados.
El sexo es de todas las necesidades básicas del ser humano una de las más sobrevaluadas, si bien es cierto que el objetivo principal es la procreación, también lo es que la erotización de los estímulos sensuales han logrado que nuestra sociedad piense cada día menos en sexo, ya que estamos superexpuestos a los cuerpos musculosos o curvilíneos de mujeres y hombres dedicados a vender su imagen.
La naturalidad con la que le hemos dado el tratamiento a la sexualidad humana es cada día disminuye, todo se ha convertido en morbo y explotación, es un mercado multimillonario y del cual todos y cada uno de nosotros estamos tentados a participar.
Pero al asociar el sexo con la muerte, con la falta de higiene, la sordidez de lo prohibido y lo sucio ¿No estamos haciendo que se convierta en algo negativo?
Muchas veces al cubrir nuestras necesidades básicas, olvidamos el resto. Muchos de nosotros, una vez que obtenemos una relación sexual, pierde todo el interés, el secreto se encuentra precisamente en no solamente satisfacerse, también el adecuar esas necesidades a nuevas necesidades, muchas veces de carácter afectivo.
Aquí aparece un dilema para muchos hombres, quienes en el afán de poseer olvidan satisfacer a su pareja. de una forma egoísta, aunque son menos, también las mujeres buscan su satisfacción, aunque en la mayoría de manera afectiva.
Hombres y mujeres tenemos un concepto distinto de la sexualidad, de la amistad y de las relaciones, los hombres somos prácticos, las mujeres pragmáticas. También es lo mismo en el sexo, buscamos una relación efímera que se vea fortalecida a cada nuevo encuentro, mientras que las mujeres necesitan seguridad.
Somos distintos, pero pensamos en el sexo como un modo de acercarte a alguien, de lograr un entendimiento físico y que tal vez no sea necesario el intercambio de ideas, sueños y esperanzas, deseamos sentir, satisfacer una necesidad básica que nos puede acercar a un sinnúmero de posibilidades emocionales.
Pensamos en sexo, sí, constantemente, pero para hombres y mujeres el sexo y la sexualidad son un tema mucho más complicado que el mero entorno carnal.
¿Siempre estás pensando en sexo?