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Al hablar de erotismo inmediatamente lo relacionamos con el sexo, lo hemos malentendido; si bien es cierto que la base del erotismo es el sexo, el acto puro y llano de la cópula (en entradas posteriores tocaremos el punto del homosexualismo), también es parte de un intrincado ejercicio mental y sensorial más allá de la saciedad de un impulso natural.

Me gustaría hacer la comparación con la comida, un delicioso guisado compuesto, por ejemplo una paella (arroz con mariscos), es a la necesidad de alimentarse del ser humano lo que el erotismo al sexo. Me explico: El erotismo es el grado máximo de perfeccionamiento a fin de saciar una necesidad básica del ser humano, el erotismo no solamente excita por el resultado, excita por el preparativo, por la manipulación sensorial y sensual, la búsqueda de la mejor caricia, el mejor color, la mejor textura, el mejor aroma, el mejor gusto y la composición de diversos elementos para lograr un orgasmo o la satisfacción deseada (también hablaremos posteriormente de la satisfacción).

Pero ¿Cuánto es demasiado? ¿En qué momento deja de ser placentero? Creo que el momento en el cual llega el hastío y la monotonía es el momento de realizar cambios. Regresemos al ejemplo de la paella, por más que te guste el color amarillo, el gusto del azafrán con el arroz y los mariscos, el aroma delicioso del platillo, puedes devorar uno, dos y hasta tres platos, pero al llegar al cuarto sinceramente creo que comenzará un malestar real y en mucho tiempo no desearás comer paella. ¿Sucede lo mismo con tu pareja o a tu pareja contigo?

Corremos ese riesgo, ya sea con una pareja estable o con una pareja pasajera, el hastiar o hastiarnos de todo lo que en un principio excita a los sentidos; existen estudios que demuestran que mucho del atractivo recae en las feromonas la famosa "química", pero no hay que dejar de lado la estimulación del órgano sexual más importante del cuerpo humano, nuestro cerebro es el que se encarga de asociar, traducir la información de los sentidos y reaccionar a tales estímulos. Por eso nos excitamos al ver o al escuchar, sin necesidad de tocar, oler o probar. Nos excitamos al recibir el estímulo directo al cerebro (Mmmmmmmmh recordé unas sesiones de sexo virtual bastante agradables), asociamos y deseamos, porque lo hemos percibido a través de nuestros sentidos.

Pero ¿Qué sucede cuando el estímulo sensorial no es positivo? Muchas veces nos enfrascamos en relaciones monótonas, en las cuales "la chispa" ha ido apagándose, dejamos de arreglarnos (la vista), dejamos de lavarnos los dientes o ponernos loción o perfume (el olfato), dejamos de arreglarnos las uñas, no nos depilamos, ya no nos tocamos (el tacto), dejamos de decir cosas lindas y halagadoras y solamente existen reclamos o "ley del hielo" (el oído) y dejamos de besarnos (el gusto), poco a poco los sentidos se revelan y buscan encontrar algo que los vuelva a excitar, en lugar de hablarlo o poner de nuestra parte (me declaro culpable).

Hay que comentar que todo lo que afecta a la pareja o a nosotros repercute en la relación, los miedos, los principios, las preocupaciones, pero principalmente el miedo nos afectan enormemente en nuestras relaciones, por eso es importante hablar y aceptar lo que nuestra pareja tiene que decirnos, y no temer en decir lo que deseamos en nuestra relación. A partir del entendimiento y del compromiso de nuestra pareja y para con nosotros mismos podemos disfrutar de ese maravilloso regalo que es el compartir una experiencia y un deseo.

Para mi ese es el erotismo, la cumbre de la excitación sexual a través de palabras, caricias, besos, roces, lamidas, fetiches, texturas y sensaciones, ¿Que tan elaborado o que tan extraño puede resultar todo ese conjunto de objetos del deseo? Tanto como tu lo desees y te lo permitas o tu pareja (con el respeto que se merece) lo permita a su vez. Tan claro como saber que te puedes quitar el hambre comiéndote un taco de sal o la tan mencionada paella.


Al hablar de erotismo inmediatamente lo relacionamos con el sexo, lo hemos malentendido; si bien es cierto que la base del erotismo es el sexo, el acto puro y llano de la cópula (en entradas posteriores tocaremos el punto del homosexualismo), también es parte de un intrincado ejercicio mental y sensorial más allá de la saciedad de un impulso natural.

Me gustaría hacer la comparación con la comida, un delicioso guisado compuesto, por ejemplo una paella (arroz con mariscos), es a la necesidad de alimentarse del ser humano lo que el erotismo al sexo. Me explico: El erotismo es el grado máximo de perfeccionamiento a fin de saciar una necesidad básica del ser humano, el erotismo no solamente excita por el resultado, excita por el preparativo, por la manipulación sensorial y sensual, la búsqueda de la mejor caricia, el mejor color, la mejor textura, el mejor aroma, el mejor gusto y la composición de diversos elementos para lograr un orgasmo o la satisfacción deseada (también hablaremos posteriormente de la satisfacción).

Pero ¿Cuánto es demasiado? ¿En qué momento deja de ser placentero? Creo que el momento en el cual llega el hastío y la monotonía es el momento de realizar cambios. Regresemos al ejemplo de la paella, por más que te guste el color amarillo, el gusto del azafrán con el arroz y los mariscos, el aroma delicioso del platillo, puedes devorar uno, dos y hasta tres platos, pero al llegar al cuarto sinceramente creo que comenzará un malestar real y en mucho tiempo no desearás comer paella. ¿Sucede lo mismo con tu pareja o a tu pareja contigo?

Corremos ese riesgo, ya sea con una pareja estable o con una pareja pasajera, el hastiar o hastiarnos de todo lo que en un principio excita a los sentidos; existen estudios que demuestran que mucho del atractivo recae en las feromonas la famosa "química", pero no hay que dejar de lado la estimulación del órgano sexual más importante del cuerpo humano, nuestro cerebro es el que se encarga de asociar, traducir la información de los sentidos y reaccionar a tales estímulos. Por eso nos excitamos al ver o al escuchar, sin necesidad de tocar, oler o probar. Nos excitamos al recibir el estímulo directo al cerebro (Mmmmmmmmh recordé unas sesiones de sexo virtual bastante agradables), asociamos y deseamos, porque lo hemos percibido a través de nuestros sentidos.

Pero ¿Qué sucede cuando el estímulo sensorial no es positivo? Muchas veces nos enfrascamos en relaciones monótonas, en las cuales "la chispa" ha ido apagándose, dejamos de arreglarnos (la vista), dejamos de lavarnos los dientes o ponernos loción o perfume (el olfato), dejamos de arreglarnos las uñas, no nos depilamos, ya no nos tocamos (el tacto), dejamos de decir cosas lindas y halagadoras y solamente existen reclamos o "ley del hielo" (el oído) y dejamos de besarnos (el gusto), poco a poco los sentidos se revelan y buscan encontrar algo que los vuelva a excitar, en lugar de hablarlo o poner de nuestra parte (me declaro culpable).

Hay que comentar que todo lo que afecta a la pareja o a nosotros repercute en la relación, los miedos, los principios, las preocupaciones, pero principalmente el miedo nos afectan enormemente en nuestras relaciones, por eso es importante hablar y aceptar lo que nuestra pareja tiene que decirnos, y no temer en decir lo que deseamos en nuestra relación. A partir del entendimiento y del compromiso de nuestra pareja y para con nosotros mismos podemos disfrutar de ese maravilloso regalo que es el compartir una experiencia y un deseo.

Para mi ese es el erotismo, la cumbre de la excitación sexual a través de palabras, caricias, besos, roces, lamidas, fetiches, texturas y sensaciones, ¿Que tan elaborado o que tan extraño puede resultar todo ese conjunto de objetos del deseo? Tanto como tu lo desees y te lo permitas o tu pareja (con el respeto que se merece) lo permita a su vez. Tan claro como saber que te puedes quitar el hambre comiéndote un taco de sal o la tan mencionada paella.


¿Quién no se lo ha preguntado?

Hombres y mujeres por igual se han cuestionado si el tamaño del pene importa o no. Pero en el fondo todos sabemos la respuesta.

Y la verdad es que, no hay una verdad universal. Podría decirse que si, el tamaño del pene es importante, en función de nuestros gustos personales.

Miles (si no es que millones) de hombres se sienten inconformes con sus medidas, a causa de las grandes expectativas que han creado los medios, ese tamaño que muy pocos alcanzan, y que para el promedio de los humanos es imposible. Los famosos 23cm.  Van por la vida sintiéndose infelices por creer que sus centímetros nos suficientes.

Qué diferente sería, si en vez de promover la falsa creencia de para complacer a una mujer se necesita un pene descomunal, se difundiera la idea de que lo que las mujeres quieren, es atención. SI. Atención en la cama, caricias, besos, intensidad o suavidad, pero que realmente se preocupen de hacerles sentir todo tipo de sensaciones, y no sólo se dediquen a su placer personal, o bien, que no estén distraídos por el trauma del tamaño.

¿Entonces, el tamaño importa o no? 

Depende.

Si un hombre es apasionado, atento, preocupado por el placer de su pareja, el tamaño es lo menos importante.

Si un hombre es egoísta, sólo piensa en su placer, y no tiene un gran desempeño, con un pene pequeño... ni cómo ayudarle, En cambio si con todas esas fallas, su miembro es de un tamaño interesante y atractivo, podría decir que, si bien no será la mejor noche de su vida, una mujer sabrá qué hacer para sacar provecho de la situación.

Claro que en esta segunda cuestión tal vez ni eso sea suficiente... así que como podrás concluir, es mejor el desempeño que las medidas.

En resumen lo más factible es preguntarle a tu pareja sexual qué le gusta en el sexo, y así, si tú te esfuerzas por darle placer, ten por seguro que nadie va a sacar una cinta métrica ni te va a poner pretextos para repetir la ocasión.

Si quieres aprender más sobre cómo darle placer a tu pareja, te recomiendo pasar a ESTE POST que seguramente te será muy útil. :)



¿Quién no se lo ha preguntado?

Hombres y mujeres por igual se han cuestionado si el tamaño del pene importa o no. Pero en el fondo todos sabemos la respuesta.

Y la verdad es que, no hay una verdad universal. Podría decirse que si, el tamaño del pene es importante, en función de nuestros gustos personales.

Miles (si no es que millones) de hombres se sienten inconformes con sus medidas, a causa de las grandes expectativas que han creado los medios, ese tamaño que muy pocos alcanzan, y que para el promedio de los humanos es imposible. Los famosos 23cm.  Van por la vida sintiéndose infelices por creer que sus centímetros nos suficientes.

Qué diferente sería, si en vez de promover la falsa creencia de para complacer a una mujer se necesita un pene descomunal, se difundiera la idea de que lo que las mujeres quieren, es atención. SI. Atención en la cama, caricias, besos, intensidad o suavidad, pero que realmente se preocupen de hacerles sentir todo tipo de sensaciones, y no sólo se dediquen a su placer personal, o bien, que no estén distraídos por el trauma del tamaño.

¿Entonces, el tamaño importa o no? 

Depende.

Si un hombre es apasionado, atento, preocupado por el placer de su pareja, el tamaño es lo menos importante.

Si un hombre es egoísta, sólo piensa en su placer, y no tiene un gran desempeño, con un pene pequeño... ni cómo ayudarle, En cambio si con todas esas fallas, su miembro es de un tamaño interesante y atractivo, podría decir que, si bien no será la mejor noche de su vida, una mujer sabrá qué hacer para sacar provecho de la situación.

Claro que en esta segunda cuestión tal vez ni eso sea suficiente... así que como podrás concluir, es mejor el desempeño que las medidas.

En resumen lo más factible es preguntarle a tu pareja sexual qué le gusta en el sexo, y así, si tú te esfuerzas por darle placer, ten por seguro que nadie va a sacar una cinta métrica ni te va a poner pretextos para repetir la ocasión.

Si quieres aprender más sobre cómo darle placer a tu pareja, te recomiendo pasar a ESTE POST que seguramente te será muy útil. :)