Muchas veces en nuestras relaciones sentimos pequeños roces, diferencias de opinión, gustos distintos derivados de la premisa que cada ser humano es distinto a otro. Sin embargo, muchas veces esas diferencias de opinión, gusto y carácter se convierten en discusiones irreconciliables.
Las relaciones humanas son frágiles, independientemente de las sensaciones y diversas señales que de manera inconsciente la pareja emite, nosotros muchas veces damos por sentado lo que nuestra pareja NO QUISO DECIR o hacer.
Muchas veces lo mejor es hablarlo claramente, por ejemplo si no te gusta el sexo oral, lo mejor es comentarlo, no es necesario justificarlo, así como cualquier otra práctica que a tu gusto no te sea agradable, no se tiene por qué criminalizar ni asumir que a tu pareja le gusta tal o cual cosa, pregunta antes de asumir, se cuidados@ al estimular a tu pareja y sobretodo comuníquense.
El sexo, su práctica y disfrute es responsabilidad de los participantes. Comparte lo que deseas compartir y resérvate lo que desees reservarte, pero no dejes que la comunicación se pierda.
Si no está roto, no lo componga.