"Tan solo nosotros" (Cuento)

Nuestro encuentro fue completamente fortuito, sin esperar nada tal vez por eso hemos continuado juntos, porque jamás tuvimos expectativas el uno en el otro; bueno al principio he de confesar que sí tenía muchas expectativas, te imaginaba una especie de diosa del sexo, una ninfómana descarriada que trataba de saciar sus ganas y por eso me habías dado entrada.

Te imaginé con un corsé de cuero negro, botas altas de tacón y nada más. Había visto tus fotos, algunas muy sugerentes y ese exótico tatuaje en medio de tus senos, llamaste mi atención de inmediato con tu mirada, tu boca y ese revelador escote. Decidí iniciar una charla casual, tal vez empezar por el clima o la inseguridad de nuestro país pero después y meditándolo mejor, decidí que lo mejor era tratar de conocerte aunque no acostumbro intimar demasiado con las personas que conozco en las redes sociales, solamente me involucro de manera profesional, pero hay algo en ti que hace en mi cuerpo una reacción en cadena y solamente al mirar tus imágenes.

Sin nada que perder inicié una plática aparentemente desinteresada, eres reservada y eso me encantó, poco a poco nos comenzamos a conocer, yo tratando de controlar mis ganas y deseando que esas mismas ganas las compartieras conmigo; supimos un poco de la vida de cada uno, deseaba ser especial para ti, que lo que me cuentas sea exclusivo para mi conocimiento, para que te de una opinión o un consejo, lo que te he compartido así ha sido, solamente tú lo sabes.

Todos los días despierto ansioso y reviso mis mensajes, con suerte aparecen algunas palabras tuyas y con más suerte aún alguna foto. Tal vez esa mañana empezó verdaderamente todo; después de ver tu imagen mostrándome un poco más que tu generoso escote y apenas una sonrisa de labios carnosos sobre tus senos, mi reacción fue inmediata y en todo el día no pude concentrarme en mi trabajo, medité toda la tarde si debería de corresponder a tu regalo y llegando a casa me tomé una foto y sin pensarlo más la envié. Pasaron unos minutos y respondiste con una carita feliz, un dulce calor se apoderó de mí ser.

Son extrañas y deliciosas todas y cada una de esas sensaciones algunas de latente excitación solamente al leerte, otras cada vez que compartimos imágenes electrónicas; hasta aquella madrugada que me armé de valor y te propuse vernos en persona, marcaste de inmediato y por primera vez te escuché, tu voz me sedujo, aunque todo lo que hasta ese momento habíamos compartido pasó a un segundo plano cuando me dijiste que aceptabas el encuentro. Mí pasión volvió a crecer y te envié la prueba de ello, una imagen solamente para ti.

Una semana después preparaba mi mochila con un cambio de ropa, media docena de velas con aroma, unas cuantas varitas de incienso y una botella de vino tinto. En cuanto salí de la oficina me dirigí a la terminal de autobuses y compré el boleto hacia tu ciudad, acordamos que en cuanto llegara te llamaría para decirte en dónde me iba a hospedar, así lo hice apenas llegando, te marqué y me dijiste que tenías que arreglar un par de cosas, dejar encargada a tu hija y que en una hora y media a más tardar estarías conmigo.

Esperé ansioso, encendí la televisión para que me hiciera compañía, traté de imaginarte de cuerpo entero y no en fragmentos electrónicos, traté de hacerme una idea de tus verdaderas dimensiones, de tu aroma y del sabor de tus labios. Pasó  una hora y después una hora más, eran cerca de las nueve de la noche y no contestaste a ninguno de los 45 mensajes que te mandé dándote el nombre del hotel, el número de habitación y demás detalles, diciéndote 45 veces que estaba ansioso de verte. Esperé media hora más y ya moría de hambre, apagué las velas que había encendido media hora antes y bajé al lobby.

Le pregunté al encargado si había un restaurante típico cerca de ahí y me dio indicaciones para llegar al más cercano, me dijo que saliendo encontraría una cenaduría y que preguntara por doña Cata. Salí un poco malhumorado y muy preocupado por tu tardanza. Apenas saliendo del hotel un taxi verde se detuvo a entrada, bajaste bastante agitada en cuanto terminaste de pagar, te reconocí de inmediato pero no me viste, pasaste a mi lado haciendo sonar tus tacones, te ves hermosa, tu perfume quedó en el aire y olvidé lo hambriento que estaba, el malhumor y la preocupación que me embargaba.

Me acerqué a ti mientras le preguntabas al empleado por mí habitación; todavía invisible para ti te pude admirar a mi antojo, contemplé tus caderas, tus piernas torneadas por los tacones, tu cabello debajo del hombro recién peinado y alaciado de salón, comprendí el porqué de tu tardanza, eres tan alta como yo con los tacones, me gustaste más de lo que ya me gustabas; por fin escuchaba tu voz sin filtros, sentía tu aroma, tu cuerpo tan cerca.

Con cuidado desde atrás de ti sujeté tu cintura y emitiste un pequeño grito ante la mirada divertida del encargado; volteaste sorprendida, nuestros ojos se miraron por primera vez, te abracé con todas mis fuerzas después de admirarte de frente, tu discreto escote y la belleza exótica de ese tatuaje. Nos quedamos mudos unos instantes y sin decir nada más nos apretamos el uno contra el otro acercando nuestros labios para fundirnos en un delicioso y apasionado beso, el primero de la noche.


Después de ese primer beso, al tenerte sujeta de la cintura y al caminar hacia la habitación dejo de narrar esta historia, porque una vez que crucemos el umbral, podremos narrarla juntos.
Nuestro encuentro fue completamente fortuito, sin esperar nada tal vez por eso hemos continuado juntos, porque jamás tuvimos expectativas el uno en el otro; bueno al principio he de confesar que sí tenía muchas expectativas, te imaginaba una especie de diosa del sexo, una ninfómana descarriada que trataba de saciar sus ganas y por eso me habías dado entrada.

Te imaginé con un corsé de cuero negro, botas altas de tacón y nada más. Había visto tus fotos, algunas muy sugerentes y ese exótico tatuaje en medio de tus senos, llamaste mi atención de inmediato con tu mirada, tu boca y ese revelador escote. Decidí iniciar una charla casual, tal vez empezar por el clima o la inseguridad de nuestro país pero después y meditándolo mejor, decidí que lo mejor era tratar de conocerte aunque no acostumbro intimar demasiado con las personas que conozco en las redes sociales, solamente me involucro de manera profesional, pero hay algo en ti que hace en mi cuerpo una reacción en cadena y solamente al mirar tus imágenes.

Sin nada que perder inicié una plática aparentemente desinteresada, eres reservada y eso me encantó, poco a poco nos comenzamos a conocer, yo tratando de controlar mis ganas y deseando que esas mismas ganas las compartieras conmigo; supimos un poco de la vida de cada uno, deseaba ser especial para ti, que lo que me cuentas sea exclusivo para mi conocimiento, para que te de una opinión o un consejo, lo que te he compartido así ha sido, solamente tú lo sabes.

Todos los días despierto ansioso y reviso mis mensajes, con suerte aparecen algunas palabras tuyas y con más suerte aún alguna foto. Tal vez esa mañana empezó verdaderamente todo; después de ver tu imagen mostrándome un poco más que tu generoso escote y apenas una sonrisa de labios carnosos sobre tus senos, mi reacción fue inmediata y en todo el día no pude concentrarme en mi trabajo, medité toda la tarde si debería de corresponder a tu regalo y llegando a casa me tomé una foto y sin pensarlo más la envié. Pasaron unos minutos y respondiste con una carita feliz, un dulce calor se apoderó de mí ser.

Son extrañas y deliciosas todas y cada una de esas sensaciones algunas de latente excitación solamente al leerte, otras cada vez que compartimos imágenes electrónicas; hasta aquella madrugada que me armé de valor y te propuse vernos en persona, marcaste de inmediato y por primera vez te escuché, tu voz me sedujo, aunque todo lo que hasta ese momento habíamos compartido pasó a un segundo plano cuando me dijiste que aceptabas el encuentro. Mí pasión volvió a crecer y te envié la prueba de ello, una imagen solamente para ti.

Una semana después preparaba mi mochila con un cambio de ropa, media docena de velas con aroma, unas cuantas varitas de incienso y una botella de vino tinto. En cuanto salí de la oficina me dirigí a la terminal de autobuses y compré el boleto hacia tu ciudad, acordamos que en cuanto llegara te llamaría para decirte en dónde me iba a hospedar, así lo hice apenas llegando, te marqué y me dijiste que tenías que arreglar un par de cosas, dejar encargada a tu hija y que en una hora y media a más tardar estarías conmigo.

Esperé ansioso, encendí la televisión para que me hiciera compañía, traté de imaginarte de cuerpo entero y no en fragmentos electrónicos, traté de hacerme una idea de tus verdaderas dimensiones, de tu aroma y del sabor de tus labios. Pasó  una hora y después una hora más, eran cerca de las nueve de la noche y no contestaste a ninguno de los 45 mensajes que te mandé dándote el nombre del hotel, el número de habitación y demás detalles, diciéndote 45 veces que estaba ansioso de verte. Esperé media hora más y ya moría de hambre, apagué las velas que había encendido media hora antes y bajé al lobby.

Le pregunté al encargado si había un restaurante típico cerca de ahí y me dio indicaciones para llegar al más cercano, me dijo que saliendo encontraría una cenaduría y que preguntara por doña Cata. Salí un poco malhumorado y muy preocupado por tu tardanza. Apenas saliendo del hotel un taxi verde se detuvo a entrada, bajaste bastante agitada en cuanto terminaste de pagar, te reconocí de inmediato pero no me viste, pasaste a mi lado haciendo sonar tus tacones, te ves hermosa, tu perfume quedó en el aire y olvidé lo hambriento que estaba, el malhumor y la preocupación que me embargaba.

Me acerqué a ti mientras le preguntabas al empleado por mí habitación; todavía invisible para ti te pude admirar a mi antojo, contemplé tus caderas, tus piernas torneadas por los tacones, tu cabello debajo del hombro recién peinado y alaciado de salón, comprendí el porqué de tu tardanza, eres tan alta como yo con los tacones, me gustaste más de lo que ya me gustabas; por fin escuchaba tu voz sin filtros, sentía tu aroma, tu cuerpo tan cerca.

Con cuidado desde atrás de ti sujeté tu cintura y emitiste un pequeño grito ante la mirada divertida del encargado; volteaste sorprendida, nuestros ojos se miraron por primera vez, te abracé con todas mis fuerzas después de admirarte de frente, tu discreto escote y la belleza exótica de ese tatuaje. Nos quedamos mudos unos instantes y sin decir nada más nos apretamos el uno contra el otro acercando nuestros labios para fundirnos en un delicioso y apasionado beso, el primero de la noche.


Después de ese primer beso, al tenerte sujeta de la cintura y al caminar hacia la habitación dejo de narrar esta historia, porque una vez que crucemos el umbral, podremos narrarla juntos.

Explora, juega, aprende...



Los seres humanos somos criaturas de sentidos, a través de cada uno de ellos logramos vínculos de aprendizaje, empatía, cariño o rechazo. Existen no pocas diferencias entre la percepción femenina y la percepción masculina.

Los hombres somos en la mayoría de los casos mucho más visuales que las mujeres, ellas a su vez responden mejor a la estimulación auditiva. en cuanto al olfato, ambos sexos responden al aroma de la pareja y a toda esa enorme cantidad de feromonas invisibles que segregan los cuerpos dispuestos.

El gusto a su vez, esta muy ligado al olfato, y la preferencia de sabores dulces sobro otros es mayor en mujeres que en hombres.

Respecto al tacto los hombres somos mucho más bruscos, deseamos abarcar más, apretar más, demostrar nuestra fuerza bruta e impresionar a nuestra pareja y nos olvidamos buscar distintas zonas erógenas, la mayoría se concentran en los senos o en la estimulación vaginal directa, cuando desconocemos si a nuestra pareja le agrada más que la besemos o toquemos detrás de las rodillas, en el cuello, en las muñecas o en las axilas.

Desconocemos en gran medida esos gustos porque NO LOS PREGUNTAMOS y somos muy poco observadores, al estar con nuestra pareja, debemos concentrarnos en conocer, aprender en el ámbito de nuestros sentidos a satisfacer, a ofrecer sensaciones nuevas y cautivadoras.

Pero no hay nada mejor que empezar a conocer nuestro propio cuerpo, tócate, acaríciate con diversos objetos, explora lo que te agrada, ve en el espejo la maravilla que eres, disfrútate y acéptate con tu poco cabello, tus kilos de más o de menos, en sí mismo eres una maravilla única de la naturaleza la cual tiene la capacidad de sentir y de brindar placer.

Diviértete, explora, haz locuras, sorpréndete al empezar a sentir todas esas sensaciones que tu cuerpo te permita y compárte esa experiencia, juega, disfruta.




Los seres humanos somos criaturas de sentidos, a través de cada uno de ellos logramos vínculos de aprendizaje, empatía, cariño o rechazo. Existen no pocas diferencias entre la percepción femenina y la percepción masculina.

Los hombres somos en la mayoría de los casos mucho más visuales que las mujeres, ellas a su vez responden mejor a la estimulación auditiva. en cuanto al olfato, ambos sexos responden al aroma de la pareja y a toda esa enorme cantidad de feromonas invisibles que segregan los cuerpos dispuestos.

El gusto a su vez, esta muy ligado al olfato, y la preferencia de sabores dulces sobro otros es mayor en mujeres que en hombres.

Respecto al tacto los hombres somos mucho más bruscos, deseamos abarcar más, apretar más, demostrar nuestra fuerza bruta e impresionar a nuestra pareja y nos olvidamos buscar distintas zonas erógenas, la mayoría se concentran en los senos o en la estimulación vaginal directa, cuando desconocemos si a nuestra pareja le agrada más que la besemos o toquemos detrás de las rodillas, en el cuello, en las muñecas o en las axilas.

Desconocemos en gran medida esos gustos porque NO LOS PREGUNTAMOS y somos muy poco observadores, al estar con nuestra pareja, debemos concentrarnos en conocer, aprender en el ámbito de nuestros sentidos a satisfacer, a ofrecer sensaciones nuevas y cautivadoras.

Pero no hay nada mejor que empezar a conocer nuestro propio cuerpo, tócate, acaríciate con diversos objetos, explora lo que te agrada, ve en el espejo la maravilla que eres, disfrútate y acéptate con tu poco cabello, tus kilos de más o de menos, en sí mismo eres una maravilla única de la naturaleza la cual tiene la capacidad de sentir y de brindar placer.

Diviértete, explora, haz locuras, sorpréndete al empezar a sentir todas esas sensaciones que tu cuerpo te permita y compárte esa experiencia, juega, disfruta.



Muchas veces nos hemos preguntado qué tanto piensa el sexo opuesto en sexo; se han realizado estudios, se han publicado ensayos, se han formado debates televisivos y un largo etcétera; sin embargo la respuesta está en el aire.

En mi experiencia personal pienso repetidas ocasiones en sexo durante el día, es más, creo que en pocos momentos cotidianos dejo de pensar en sexo o algo relacionado con el sexo, en otras palabras medito sobre el tema y cómo cada quien lo va abordadno por su cuenta.

Para mi un día cotidiano inicia con una erección matutina que desaparece minutos después, me pongo un traje y salgo al trabajo, leo durante el camino y observo a las pasajeras con quienes comparto mi viaje, algunas de ellas son viajeras con las que he coincidido regularmente, van maquillándose en el camino, algunas con faldas cortas, pocas veces van escotadas, son mujeres entre 18 a 50 años, activas, la mayoría van al trabajo o a la universidad, me encanta observarlas, e incluso fantaseo historias con ellas, desde una historia rosa hasta una digna de cinta XXX.

También observo a mis congéneres, algunos indiscretos no disimilan al observar las formas femeninas, se clavan en escotes, nalgas o muslos, algunos incluso acercándose demasiado a ellas. A veces los miro con reproche y algunas veces con cierta envidia, observo y trato de recordar cada rostro femenino o un rasgo característico de cada una de esas compañeras anónimas.

Una es una mujer embarazada, hermosa por su próxima maternidad, siempre arreglada y sonriente, otra de senos hermosos y siempre acompañada de un libro, una más de lentes de pasta y boca roja, peinado vintage y unas piernas torneadas y delgadas, siempre enfundadas de medias negras; una mujer de mediana edad (o mejor dicho casi de mi edad), que me encanta por su perfume. A veces coincido con unas o con otras y me sorprendo fantaseando con cada una de ellas, las imagino semidesnudas, desnudas o vestidas de manera completamente distinta.

Al llegar a la oficina mi sentido de la vista se llena de otras imágenes, la mayoría de tacones altos, botas de tacón, faldas, piernas y más escotes, cougars, ejecutivas o aspirantes a cualquier puesto gracias a su "amplio criterio", en este punto siempre me pregunto si ellas saben cuán provocativas se ven, si se visten para nosotros los mirones o para su mirón particular, si se visten para transgredir y recordarnos constantemente que "Se mira pero no se toca".

¿Y ellas? ¿distinguirán entre un traje y otro? ¿Piensan en sexo y fantasean con los hombres que se cruzan en su camino? ¿Qué piensan las mujeres de nosotros? Me pregunto si ellas se detienen a ver nuestras nalgas, nuestra espalda, si su atención se fija en nuestra entrepierna tratando de descubrir erecciones o en nuestros brazos o manos. Una vez preguntándole a una amiga, respondió que la parte que más le gustaba de un hombre eran sus manos y ¡sus cejas! Quedé extrañado, la pregunta era obvia y pensé que me estaba tomando el pelo que no tengo.

Tal vez le damos demasiada importancia al sexo, vivimos bombardeados de impulsos sexuales auditivos, olfativos, visuales, pocas veces probamos o tocamos. aunque para mi el sabor de una mujer es un gusto delicioso detrás de la garganta y la textura es cálida al tacto, a veces húmeda. tal vez la genética nos enseña que es necesario mantener la especia, que es necesario aparearse con el mayor número de hembras y esas hembras desean asegurar su progenie a través de encontrar al mejor proveedor posible. Meras ideas que cruzan en mi mente al ver y fantasear.

Leí alguna vez que para las mujeres un hombre con traje representa lo mismo que para nosotros una mujer en lencería, me pareció interesante y desde ese día procuro vestir traje, corbata y gabardina, mis zapatos muy bien boleados y usar loción amaderada, Pero a partir de ese día y tal vez ingenuamente me he sentido un símbolo erótico de la masculinidad que se ha estado perdiendo en los últimos tiempos.

¿Y tu cuánto tiempo piensas en sexo?

Muchas veces nos hemos preguntado qué tanto piensa el sexo opuesto en sexo; se han realizado estudios, se han publicado ensayos, se han formado debates televisivos y un largo etcétera; sin embargo la respuesta está en el aire.

En mi experiencia personal pienso repetidas ocasiones en sexo durante el día, es más, creo que en pocos momentos cotidianos dejo de pensar en sexo o algo relacionado con el sexo, en otras palabras medito sobre el tema y cómo cada quien lo va abordadno por su cuenta.

Para mi un día cotidiano inicia con una erección matutina que desaparece minutos después, me pongo un traje y salgo al trabajo, leo durante el camino y observo a las pasajeras con quienes comparto mi viaje, algunas de ellas son viajeras con las que he coincidido regularmente, van maquillándose en el camino, algunas con faldas cortas, pocas veces van escotadas, son mujeres entre 18 a 50 años, activas, la mayoría van al trabajo o a la universidad, me encanta observarlas, e incluso fantaseo historias con ellas, desde una historia rosa hasta una digna de cinta XXX.

También observo a mis congéneres, algunos indiscretos no disimilan al observar las formas femeninas, se clavan en escotes, nalgas o muslos, algunos incluso acercándose demasiado a ellas. A veces los miro con reproche y algunas veces con cierta envidia, observo y trato de recordar cada rostro femenino o un rasgo característico de cada una de esas compañeras anónimas.

Una es una mujer embarazada, hermosa por su próxima maternidad, siempre arreglada y sonriente, otra de senos hermosos y siempre acompañada de un libro, una más de lentes de pasta y boca roja, peinado vintage y unas piernas torneadas y delgadas, siempre enfundadas de medias negras; una mujer de mediana edad (o mejor dicho casi de mi edad), que me encanta por su perfume. A veces coincido con unas o con otras y me sorprendo fantaseando con cada una de ellas, las imagino semidesnudas, desnudas o vestidas de manera completamente distinta.

Al llegar a la oficina mi sentido de la vista se llena de otras imágenes, la mayoría de tacones altos, botas de tacón, faldas, piernas y más escotes, cougars, ejecutivas o aspirantes a cualquier puesto gracias a su "amplio criterio", en este punto siempre me pregunto si ellas saben cuán provocativas se ven, si se visten para nosotros los mirones o para su mirón particular, si se visten para transgredir y recordarnos constantemente que "Se mira pero no se toca".

¿Y ellas? ¿distinguirán entre un traje y otro? ¿Piensan en sexo y fantasean con los hombres que se cruzan en su camino? ¿Qué piensan las mujeres de nosotros? Me pregunto si ellas se detienen a ver nuestras nalgas, nuestra espalda, si su atención se fija en nuestra entrepierna tratando de descubrir erecciones o en nuestros brazos o manos. Una vez preguntándole a una amiga, respondió que la parte que más le gustaba de un hombre eran sus manos y ¡sus cejas! Quedé extrañado, la pregunta era obvia y pensé que me estaba tomando el pelo que no tengo.

Tal vez le damos demasiada importancia al sexo, vivimos bombardeados de impulsos sexuales auditivos, olfativos, visuales, pocas veces probamos o tocamos. aunque para mi el sabor de una mujer es un gusto delicioso detrás de la garganta y la textura es cálida al tacto, a veces húmeda. tal vez la genética nos enseña que es necesario mantener la especia, que es necesario aparearse con el mayor número de hembras y esas hembras desean asegurar su progenie a través de encontrar al mejor proveedor posible. Meras ideas que cruzan en mi mente al ver y fantasear.

Leí alguna vez que para las mujeres un hombre con traje representa lo mismo que para nosotros una mujer en lencería, me pareció interesante y desde ese día procuro vestir traje, corbata y gabardina, mis zapatos muy bien boleados y usar loción amaderada, Pero a partir de ese día y tal vez ingenuamente me he sentido un símbolo erótico de la masculinidad que se ha estado perdiendo en los últimos tiempos.

¿Y tu cuánto tiempo piensas en sexo?

Por mí, el mundo de la moda, y hasta la opinión de muchas personas, pueden irse al demonio. No. No me malentiendan, no es ser grosera, es que hay cosas que no soporto.

Me explico más a detalle.

Las pasarelas están llenas de mujeres muy guapas en general, si, pero que en lo personal, las veo y me dan ganas de aventarles un pan.


Qué es esto? es el actual modelo de belleza? Entonces el 90% de mujeres del mundo estamos perdidas. Claro que es bonita, pero si la vistes de hombre, seguro parece su hermano. No tiene ni media curva. 
De verdad, hombres, les gustan las chicas así? 

Si, defenderé hasta la muerte que para todo hay gustos. Pero lo que en realidad me molesta es que se difunda la idea de que para ser bella y perfecta, hay que estar en los huesos. 



Literalmente en los huesos... 
No sé, tal vez es cuestión de gusto personal, pero yo voy más con la idea de que las mujeres de cuerpo "normal" (Entre comillas, porque, qué es normalidad?) son más atractivas. 





Conozco a más de un@s amig@a que prefieren definitivamente este tipo de chica...con más curvas, más piel... más de todo. Las llamadas gordibuenas


Veo más inspirador una mujer guapa, curvilínea, atractiva y segura de sí misma, que una chica que se mata de hambre y se enorgullece de que se le notan los huesos de la clavícula. (Así es, conozco algunas).

No sé, yo la veo perfecta. Ustedes qué opinan? 





Por mí, el mundo de la moda, y hasta la opinión de muchas personas, pueden irse al demonio. No. No me malentiendan, no es ser grosera, es que hay cosas que no soporto.

Me explico más a detalle.

Las pasarelas están llenas de mujeres muy guapas en general, si, pero que en lo personal, las veo y me dan ganas de aventarles un pan.


Qué es esto? es el actual modelo de belleza? Entonces el 90% de mujeres del mundo estamos perdidas. Claro que es bonita, pero si la vistes de hombre, seguro parece su hermano. No tiene ni media curva. 
De verdad, hombres, les gustan las chicas así? 

Si, defenderé hasta la muerte que para todo hay gustos. Pero lo que en realidad me molesta es que se difunda la idea de que para ser bella y perfecta, hay que estar en los huesos. 



Literalmente en los huesos... 
No sé, tal vez es cuestión de gusto personal, pero yo voy más con la idea de que las mujeres de cuerpo "normal" (Entre comillas, porque, qué es normalidad?) son más atractivas. 





Conozco a más de un@s amig@a que prefieren definitivamente este tipo de chica...con más curvas, más piel... más de todo. Las llamadas gordibuenas


Veo más inspirador una mujer guapa, curvilínea, atractiva y segura de sí misma, que una chica que se mata de hambre y se enorgullece de que se le notan los huesos de la clavícula. (Así es, conozco algunas).

No sé, yo la veo perfecta. Ustedes qué opinan? 






Al hablar de erotismo inmediatamente lo relacionamos con el sexo, lo hemos malentendido; si bien es cierto que la base del erotismo es el sexo, el acto puro y llano de la cópula (en entradas posteriores tocaremos el punto del homosexualismo), también es parte de un intrincado ejercicio mental y sensorial más allá de la saciedad de un impulso natural.

Me gustaría hacer la comparación con la comida, un delicioso guisado compuesto, por ejemplo una paella (arroz con mariscos), es a la necesidad de alimentarse del ser humano lo que el erotismo al sexo. Me explico: El erotismo es el grado máximo de perfeccionamiento a fin de saciar una necesidad básica del ser humano, el erotismo no solamente excita por el resultado, excita por el preparativo, por la manipulación sensorial y sensual, la búsqueda de la mejor caricia, el mejor color, la mejor textura, el mejor aroma, el mejor gusto y la composición de diversos elementos para lograr un orgasmo o la satisfacción deseada (también hablaremos posteriormente de la satisfacción).

Pero ¿Cuánto es demasiado? ¿En qué momento deja de ser placentero? Creo que el momento en el cual llega el hastío y la monotonía es el momento de realizar cambios. Regresemos al ejemplo de la paella, por más que te guste el color amarillo, el gusto del azafrán con el arroz y los mariscos, el aroma delicioso del platillo, puedes devorar uno, dos y hasta tres platos, pero al llegar al cuarto sinceramente creo que comenzará un malestar real y en mucho tiempo no desearás comer paella. ¿Sucede lo mismo con tu pareja o a tu pareja contigo?

Corremos ese riesgo, ya sea con una pareja estable o con una pareja pasajera, el hastiar o hastiarnos de todo lo que en un principio excita a los sentidos; existen estudios que demuestran que mucho del atractivo recae en las feromonas la famosa "química", pero no hay que dejar de lado la estimulación del órgano sexual más importante del cuerpo humano, nuestro cerebro es el que se encarga de asociar, traducir la información de los sentidos y reaccionar a tales estímulos. Por eso nos excitamos al ver o al escuchar, sin necesidad de tocar, oler o probar. Nos excitamos al recibir el estímulo directo al cerebro (Mmmmmmmmh recordé unas sesiones de sexo virtual bastante agradables), asociamos y deseamos, porque lo hemos percibido a través de nuestros sentidos.

Pero ¿Qué sucede cuando el estímulo sensorial no es positivo? Muchas veces nos enfrascamos en relaciones monótonas, en las cuales "la chispa" ha ido apagándose, dejamos de arreglarnos (la vista), dejamos de lavarnos los dientes o ponernos loción o perfume (el olfato), dejamos de arreglarnos las uñas, no nos depilamos, ya no nos tocamos (el tacto), dejamos de decir cosas lindas y halagadoras y solamente existen reclamos o "ley del hielo" (el oído) y dejamos de besarnos (el gusto), poco a poco los sentidos se revelan y buscan encontrar algo que los vuelva a excitar, en lugar de hablarlo o poner de nuestra parte (me declaro culpable).

Hay que comentar que todo lo que afecta a la pareja o a nosotros repercute en la relación, los miedos, los principios, las preocupaciones, pero principalmente el miedo nos afectan enormemente en nuestras relaciones, por eso es importante hablar y aceptar lo que nuestra pareja tiene que decirnos, y no temer en decir lo que deseamos en nuestra relación. A partir del entendimiento y del compromiso de nuestra pareja y para con nosotros mismos podemos disfrutar de ese maravilloso regalo que es el compartir una experiencia y un deseo.

Para mi ese es el erotismo, la cumbre de la excitación sexual a través de palabras, caricias, besos, roces, lamidas, fetiches, texturas y sensaciones, ¿Que tan elaborado o que tan extraño puede resultar todo ese conjunto de objetos del deseo? Tanto como tu lo desees y te lo permitas o tu pareja (con el respeto que se merece) lo permita a su vez. Tan claro como saber que te puedes quitar el hambre comiéndote un taco de sal o la tan mencionada paella.


Al hablar de erotismo inmediatamente lo relacionamos con el sexo, lo hemos malentendido; si bien es cierto que la base del erotismo es el sexo, el acto puro y llano de la cópula (en entradas posteriores tocaremos el punto del homosexualismo), también es parte de un intrincado ejercicio mental y sensorial más allá de la saciedad de un impulso natural.

Me gustaría hacer la comparación con la comida, un delicioso guisado compuesto, por ejemplo una paella (arroz con mariscos), es a la necesidad de alimentarse del ser humano lo que el erotismo al sexo. Me explico: El erotismo es el grado máximo de perfeccionamiento a fin de saciar una necesidad básica del ser humano, el erotismo no solamente excita por el resultado, excita por el preparativo, por la manipulación sensorial y sensual, la búsqueda de la mejor caricia, el mejor color, la mejor textura, el mejor aroma, el mejor gusto y la composición de diversos elementos para lograr un orgasmo o la satisfacción deseada (también hablaremos posteriormente de la satisfacción).

Pero ¿Cuánto es demasiado? ¿En qué momento deja de ser placentero? Creo que el momento en el cual llega el hastío y la monotonía es el momento de realizar cambios. Regresemos al ejemplo de la paella, por más que te guste el color amarillo, el gusto del azafrán con el arroz y los mariscos, el aroma delicioso del platillo, puedes devorar uno, dos y hasta tres platos, pero al llegar al cuarto sinceramente creo que comenzará un malestar real y en mucho tiempo no desearás comer paella. ¿Sucede lo mismo con tu pareja o a tu pareja contigo?

Corremos ese riesgo, ya sea con una pareja estable o con una pareja pasajera, el hastiar o hastiarnos de todo lo que en un principio excita a los sentidos; existen estudios que demuestran que mucho del atractivo recae en las feromonas la famosa "química", pero no hay que dejar de lado la estimulación del órgano sexual más importante del cuerpo humano, nuestro cerebro es el que se encarga de asociar, traducir la información de los sentidos y reaccionar a tales estímulos. Por eso nos excitamos al ver o al escuchar, sin necesidad de tocar, oler o probar. Nos excitamos al recibir el estímulo directo al cerebro (Mmmmmmmmh recordé unas sesiones de sexo virtual bastante agradables), asociamos y deseamos, porque lo hemos percibido a través de nuestros sentidos.

Pero ¿Qué sucede cuando el estímulo sensorial no es positivo? Muchas veces nos enfrascamos en relaciones monótonas, en las cuales "la chispa" ha ido apagándose, dejamos de arreglarnos (la vista), dejamos de lavarnos los dientes o ponernos loción o perfume (el olfato), dejamos de arreglarnos las uñas, no nos depilamos, ya no nos tocamos (el tacto), dejamos de decir cosas lindas y halagadoras y solamente existen reclamos o "ley del hielo" (el oído) y dejamos de besarnos (el gusto), poco a poco los sentidos se revelan y buscan encontrar algo que los vuelva a excitar, en lugar de hablarlo o poner de nuestra parte (me declaro culpable).

Hay que comentar que todo lo que afecta a la pareja o a nosotros repercute en la relación, los miedos, los principios, las preocupaciones, pero principalmente el miedo nos afectan enormemente en nuestras relaciones, por eso es importante hablar y aceptar lo que nuestra pareja tiene que decirnos, y no temer en decir lo que deseamos en nuestra relación. A partir del entendimiento y del compromiso de nuestra pareja y para con nosotros mismos podemos disfrutar de ese maravilloso regalo que es el compartir una experiencia y un deseo.

Para mi ese es el erotismo, la cumbre de la excitación sexual a través de palabras, caricias, besos, roces, lamidas, fetiches, texturas y sensaciones, ¿Que tan elaborado o que tan extraño puede resultar todo ese conjunto de objetos del deseo? Tanto como tu lo desees y te lo permitas o tu pareja (con el respeto que se merece) lo permita a su vez. Tan claro como saber que te puedes quitar el hambre comiéndote un taco de sal o la tan mencionada paella.

¿Existe la fidelidad?


“Prometo serte fiel, en lo próspero y en lo adverso, en la salud y en la enfermedad, prometo amarte y respetarte todos los días de mi vida, hasta que la muerte nos separe…” ¿¿¿DE VERDAD???
Los motivos que llevan a la infidelidad son muchos y muy variados pero casi siempre están relacionadas con las crisis de pareja en las que se busca en otra persona aspectos sexuales, emocionales o intelectuales que su pareja no le da. El descubrimiento de las infidelidades suele tener efectos devastadores en cualquier relación. En todo caso, entender este fenómeno es un buen paso para saber afrontarlo.
¿Alguien que te ama puede serte infiel? Yo creo que no. La confianza lo es todo en una pareja, y una vez que se ha traicionado esa confianza, todo está perdido. Tal vez haya un perdón, pero jamás vuelve a tu vocabulario la frase “Es incapaz de algo así”, ahora sabes que es capaz, y ya no sabes de qué otras cosas más.

Existen niveles de infidelidad, aunque en ninguno de los casos se justifica el engaño. Todo ser humano tiene poder de elección y pocas veces hacemos algo que no queramos. Los hay desde aquellas personas que al aburrirse, buscan algo nuevo, con tal de salir de la monotonía y la rutina caen en la tentación que les ha puesto en frente aquel compañero de trabajo, o aquella vecina tan amable, y luego no encuentran como remediar su error, pues se dan cuenta de que no vale perder lo que tienen por una pequeña aventura; hasta los que mantienen una relación de tiempo, y festejan hasta los aniversarios.
La intención no es satanizar el tema, cada quien tiene la libertad de elegir, pero invito a aquellos que pasan por una situación así a pensar en los daños que esto puede provocar, además claro, de la ya conocida frase de no hacer lo que no quieres que te hagan.
¿Quién sale perdiendo? Todos, incluso aquel que comete la infidelidad, pues la sensación de vacío y culpa, que tarde o temprano queda es difícil de sobrellevar, aún cuando nadie te descubra, tú sabes que le estás fallando alguien que confía en ti.
Ya lo hiciste, estás arrepentido… ¿vas a decírselo? La verdad es que eso sólo tú lo puedes decidir, ya tuviste el valor de ser infiel, ¿lo tendrás para ser sincero? Es cierto que puede traer consecuencias graves y mucho dolor, pero ya no hay marcha atrás, y sería peor que se enterara por otro lado. Hay a quienes les funciona el no volverlo a hacer, y guardar silencio para que nadie salga herido, pero eso depende de cada persona, y del tipo de relación que quieren tener.Si buscas que te perdonen, primero reconoce tus errores, acepta que te equivocaste, y trata el tema con toda la sinceridad del mundo. Pide perdón a quienes lastimaste e intenta recuperar la confianza perdida; no será nada fácil, lleva mucho tiempo lograrlo, a veces llega a ser hasta imposible, pero no pierdas la esperanza, y menos aún si amas a tu pareja de verdad.
Si te han sido infiel, sé fuerte, toma todo el dolor como aprendizaje y perdona, pero sólo tu decides si das otra oportunidad a tu relación. Toma en cuenta que el verdadero amor puede contra todo, si puedes olvidar, adelante. Pero hazlo sólo por eso, por amor, nunca por una seguridad económica o por el qué dirán, ninguna razón distinta al amor es válida para soportar convivir con alguien que te ha dañado, y que su presencia te lastima.
Hay personas que soportan todo porque piensan que no son capaces de salir adelante solos, que no pueden vivir sin compañía o no trabajan y necesitan quien las mantenga; o bien, lo hacen por los hijos. Todo esto es un gran error, no hay persona que no pueda sobrevivir a las tormentas, pero deben aprender a quererse a sí mismos, darse cuenta de que no hay poder más grande que el querer lograr algo. Respecto a los hijos, es más dañino para ellos vivir en un ambiente tenso, de dolor y a veces hasta odio. Aunque una separación les es difícil, si es bien manejada, termina siendo un aprendizaje de vida para ellos, sin llevarse una impresión equivocada de la vida en pareja.Si estás pensando hacerlo, piénsalo bien, analiza el porqué has caído en esta situación, piensa bien en lo que vas a hacer y en quienes pueden salir lastimados. Si ya no estas cómodo con tu pareja, hayas sido infiel o no, lo más sano es hablar con la verdad, separarse en buenos términos es lo mejor para las dos personas, y, en su caso, para los hijos.

“Prometo serte fiel, en lo próspero y en lo adverso, en la salud y en la enfermedad, prometo amarte y respetarte todos los días de mi vida, hasta que la muerte nos separe…” ¿¿¿DE VERDAD???
Los motivos que llevan a la infidelidad son muchos y muy variados pero casi siempre están relacionadas con las crisis de pareja en las que se busca en otra persona aspectos sexuales, emocionales o intelectuales que su pareja no le da. El descubrimiento de las infidelidades suele tener efectos devastadores en cualquier relación. En todo caso, entender este fenómeno es un buen paso para saber afrontarlo.
¿Alguien que te ama puede serte infiel? Yo creo que no. La confianza lo es todo en una pareja, y una vez que se ha traicionado esa confianza, todo está perdido. Tal vez haya un perdón, pero jamás vuelve a tu vocabulario la frase “Es incapaz de algo así”, ahora sabes que es capaz, y ya no sabes de qué otras cosas más.

Existen niveles de infidelidad, aunque en ninguno de los casos se justifica el engaño. Todo ser humano tiene poder de elección y pocas veces hacemos algo que no queramos. Los hay desde aquellas personas que al aburrirse, buscan algo nuevo, con tal de salir de la monotonía y la rutina caen en la tentación que les ha puesto en frente aquel compañero de trabajo, o aquella vecina tan amable, y luego no encuentran como remediar su error, pues se dan cuenta de que no vale perder lo que tienen por una pequeña aventura; hasta los que mantienen una relación de tiempo, y festejan hasta los aniversarios.
La intención no es satanizar el tema, cada quien tiene la libertad de elegir, pero invito a aquellos que pasan por una situación así a pensar en los daños que esto puede provocar, además claro, de la ya conocida frase de no hacer lo que no quieres que te hagan.
¿Quién sale perdiendo? Todos, incluso aquel que comete la infidelidad, pues la sensación de vacío y culpa, que tarde o temprano queda es difícil de sobrellevar, aún cuando nadie te descubra, tú sabes que le estás fallando alguien que confía en ti.
Ya lo hiciste, estás arrepentido… ¿vas a decírselo? La verdad es que eso sólo tú lo puedes decidir, ya tuviste el valor de ser infiel, ¿lo tendrás para ser sincero? Es cierto que puede traer consecuencias graves y mucho dolor, pero ya no hay marcha atrás, y sería peor que se enterara por otro lado. Hay a quienes les funciona el no volverlo a hacer, y guardar silencio para que nadie salga herido, pero eso depende de cada persona, y del tipo de relación que quieren tener.Si buscas que te perdonen, primero reconoce tus errores, acepta que te equivocaste, y trata el tema con toda la sinceridad del mundo. Pide perdón a quienes lastimaste e intenta recuperar la confianza perdida; no será nada fácil, lleva mucho tiempo lograrlo, a veces llega a ser hasta imposible, pero no pierdas la esperanza, y menos aún si amas a tu pareja de verdad.
Si te han sido infiel, sé fuerte, toma todo el dolor como aprendizaje y perdona, pero sólo tu decides si das otra oportunidad a tu relación. Toma en cuenta que el verdadero amor puede contra todo, si puedes olvidar, adelante. Pero hazlo sólo por eso, por amor, nunca por una seguridad económica o por el qué dirán, ninguna razón distinta al amor es válida para soportar convivir con alguien que te ha dañado, y que su presencia te lastima.
Hay personas que soportan todo porque piensan que no son capaces de salir adelante solos, que no pueden vivir sin compañía o no trabajan y necesitan quien las mantenga; o bien, lo hacen por los hijos. Todo esto es un gran error, no hay persona que no pueda sobrevivir a las tormentas, pero deben aprender a quererse a sí mismos, darse cuenta de que no hay poder más grande que el querer lograr algo. Respecto a los hijos, es más dañino para ellos vivir en un ambiente tenso, de dolor y a veces hasta odio. Aunque una separación les es difícil, si es bien manejada, termina siendo un aprendizaje de vida para ellos, sin llevarse una impresión equivocada de la vida en pareja.Si estás pensando hacerlo, piénsalo bien, analiza el porqué has caído en esta situación, piensa bien en lo que vas a hacer y en quienes pueden salir lastimados. Si ya no estas cómodo con tu pareja, hayas sido infiel o no, lo más sano es hablar con la verdad, separarse en buenos términos es lo mejor para las dos personas, y, en su caso, para los hijos.


¿Quién no se lo ha preguntado?

Hombres y mujeres por igual se han cuestionado si el tamaño del pene importa o no. Pero en el fondo todos sabemos la respuesta.

Y la verdad es que, no hay una verdad universal. Podría decirse que si, el tamaño del pene es importante, en función de nuestros gustos personales.

Miles (si no es que millones) de hombres se sienten inconformes con sus medidas, a causa de las grandes expectativas que han creado los medios, ese tamaño que muy pocos alcanzan, y que para el promedio de los humanos es imposible. Los famosos 23cm.  Van por la vida sintiéndose infelices por creer que sus centímetros nos suficientes.

Qué diferente sería, si en vez de promover la falsa creencia de para complacer a una mujer se necesita un pene descomunal, se difundiera la idea de que lo que las mujeres quieren, es atención. SI. Atención en la cama, caricias, besos, intensidad o suavidad, pero que realmente se preocupen de hacerles sentir todo tipo de sensaciones, y no sólo se dediquen a su placer personal, o bien, que no estén distraídos por el trauma del tamaño.

¿Entonces, el tamaño importa o no? 

Depende.

Si un hombre es apasionado, atento, preocupado por el placer de su pareja, el tamaño es lo menos importante.

Si un hombre es egoísta, sólo piensa en su placer, y no tiene un gran desempeño, con un pene pequeño... ni cómo ayudarle, En cambio si con todas esas fallas, su miembro es de un tamaño interesante y atractivo, podría decir que, si bien no será la mejor noche de su vida, una mujer sabrá qué hacer para sacar provecho de la situación.

Claro que en esta segunda cuestión tal vez ni eso sea suficiente... así que como podrás concluir, es mejor el desempeño que las medidas.

En resumen lo más factible es preguntarle a tu pareja sexual qué le gusta en el sexo, y así, si tú te esfuerzas por darle placer, ten por seguro que nadie va a sacar una cinta métrica ni te va a poner pretextos para repetir la ocasión.

Si quieres aprender más sobre cómo darle placer a tu pareja, te recomiendo pasar a ESTE POST que seguramente te será muy útil. :)



¿Quién no se lo ha preguntado?

Hombres y mujeres por igual se han cuestionado si el tamaño del pene importa o no. Pero en el fondo todos sabemos la respuesta.

Y la verdad es que, no hay una verdad universal. Podría decirse que si, el tamaño del pene es importante, en función de nuestros gustos personales.

Miles (si no es que millones) de hombres se sienten inconformes con sus medidas, a causa de las grandes expectativas que han creado los medios, ese tamaño que muy pocos alcanzan, y que para el promedio de los humanos es imposible. Los famosos 23cm.  Van por la vida sintiéndose infelices por creer que sus centímetros nos suficientes.

Qué diferente sería, si en vez de promover la falsa creencia de para complacer a una mujer se necesita un pene descomunal, se difundiera la idea de que lo que las mujeres quieren, es atención. SI. Atención en la cama, caricias, besos, intensidad o suavidad, pero que realmente se preocupen de hacerles sentir todo tipo de sensaciones, y no sólo se dediquen a su placer personal, o bien, que no estén distraídos por el trauma del tamaño.

¿Entonces, el tamaño importa o no? 

Depende.

Si un hombre es apasionado, atento, preocupado por el placer de su pareja, el tamaño es lo menos importante.

Si un hombre es egoísta, sólo piensa en su placer, y no tiene un gran desempeño, con un pene pequeño... ni cómo ayudarle, En cambio si con todas esas fallas, su miembro es de un tamaño interesante y atractivo, podría decir que, si bien no será la mejor noche de su vida, una mujer sabrá qué hacer para sacar provecho de la situación.

Claro que en esta segunda cuestión tal vez ni eso sea suficiente... así que como podrás concluir, es mejor el desempeño que las medidas.

En resumen lo más factible es preguntarle a tu pareja sexual qué le gusta en el sexo, y así, si tú te esfuerzas por darle placer, ten por seguro que nadie va a sacar una cinta métrica ni te va a poner pretextos para repetir la ocasión.

Si quieres aprender más sobre cómo darle placer a tu pareja, te recomiendo pasar a ESTE POST que seguramente te será muy útil. :)



La famosa trilogía "50 sombras de Grey" causó revuelo desde su lanzamiento. No hay quien no haya escuchado de esos libros que llevaban a las mujeres a soñar, imaginar, y por qué no? también fantasear.

La romántica historia de pasión, deseo, erotismo y amor del millonario Christian Grey y la sencilla Anastasia Steele,  rompió todos los récords de ventas y ahora pasó del papel a la pantalla grande, pero si eres de los pocos que aún no leen la obra de la autora E.L. James, te dejamos aquí los enlaces para que descargues los pdf de 50 sombras de Grey y sepas de qué va todo ese rollo de masoquismo, ataduras, deliciosos premios e intensos castigos que ahora a las damas les resulta tan interesante.




Descargar 50 sombras de Grey:

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Descargar 50 sombras más oscuras:

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Descargar 50 sombras liberadas:

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La famosa trilogía "50 sombras de Grey" causó revuelo desde su lanzamiento. No hay quien no haya escuchado de esos libros que llevaban a las mujeres a soñar, imaginar, y por qué no? también fantasear.

La romántica historia de pasión, deseo, erotismo y amor del millonario Christian Grey y la sencilla Anastasia Steele,  rompió todos los récords de ventas y ahora pasó del papel a la pantalla grande, pero si eres de los pocos que aún no leen la obra de la autora E.L. James, te dejamos aquí los enlaces para que descargues los pdf de 50 sombras de Grey y sepas de qué va todo ese rollo de masoquismo, ataduras, deliciosos premios e intensos castigos que ahora a las damas les resulta tan interesante.




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